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Rozando la perfección. Peñarol venció a Liverpool por 3 a 1 con tantos del funcional Ramírez, el goleador Pacheco y el incansable Alonso para cumplir con su gente que copó el Centenario. A los aurinegros les costó y mucho ante un equipo negriazul que tuvo como figuras a los defensas Álvez y González, y que había llegado al empate transitorio por intermedio de un golazo de Rodales. Pero Peñarol está imparable en ofensiva y descuenta puntos en la Anual, una tabla en la que Liverpool sigue perdiendo terreno. CRÓNICA.
Por: Rodrigo Rege
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Jorge Larrionda
Líneas: Mauricio Espinoza y Pablo Fandiño
Peñarol: 1 Sebastián Sosa, 13 Matías Aguirregaray, 3 Gerardo Alcoba, 6 Guillermo Rodríguez, 22 Darío Rodríguez, 16 Sergio Orteman, 5 Egidio Arévalo Ríos, 17 Jonathan Urretaviscaya, 25 Gastón Ramírez, 8 Antonio Pacheco y 20 Alejandro Martinuccio. Director técnico: Diego Aguirre
Liverpool: 1 Matías Castro, 21 Andrés Rodales, 22 Juan Álvez, 3 Diego González, 2 Maximiliano Montero, 13 Michel Acosta, 14 Carlos Macchi, 30 Ignacio Medina, 17 Mauricio Díaz, 23 Julián Lalinde y 29 Aldo Díaz. Director técnico: Eduardo Favaro
Goles: 20´- 25 Gastón Ramírez (P), 46´- 21 Andrés Rodales (L), 57´- 8 Antonio Pacheco (P), 91´- 9 Diego Alonso (P)
Tarjetas amarillas: 2´- 30 Ignacio Medina (L), 41´- 14 Carlos Macchi (L), 60´- 13 Matías Aguirregaray (P), 78´- 16 Sergio Orteman (P), 83´- 17 Mauricio Díaz (L)
Cambios:
37´- 5 Héctor Acuña x 23 Julián Lalinde (L) 59´- 19 Paolo Patritti x 29 Aldo Díaz (L) 63´- 19 Bosco Frontán x 25 Gastón Ramírez (P) 71´- 10 Ricardo Elías Figueroa x 13 Michel Acosta (L) 75´- 9 Diego Alonso x 20 Alejandro Martinuccio (P)
Comienzo soñado. Cinco partidos, cinco victorias y un nivel futbolístico que ilusiona. Este es el presente del Peñarol puntero del Clausura, impensado hasta por el más optimista de todos los hinchas aurinegros después del decepcionante Apertura y un torneo de verano a cuentagotas. Pero los cambios están dando su resultado porque con Aguirre el equipo juega a otra cosa. Si a eso se le suma un Pacheco intratable con la red, la velocidad de Martinuccio en el ataque, las ráfagas de un jugador distinto como Urretaviscaya y la contención de un tractor del mediocampo como Egidio Arévalo Ríos, la conclusión es que este momento mirasol no es broma.
Y está claro que no siempre se puede mantener un alto nivel de juego. Pero los resultados se siguen consiguiendo, y esto puede ser lo más rescatable del encuentro de esta tarde noche entre carboneros y negriazules. Liverpool complicó y mucho a su rival, porque con poco peso ofensivo se las ingenió para lucir en más de una vez a Sosa. Y en defensa Alvez y González fueron un muro para la mayoría de intentos mirasoles en el ataque, que no brilló como en encuentros anteriores.
El primer tiempo fue para el olvido. En el comienzo la iniciativa era de Liverpool pero la profundidad no existía ni de un lado ni del otro. Peñarol recién despertó con el gol de Ramírez a los veinte minutos, tras gran jugada personal que desembocó en un pase en forma de taco de Martinuccio y gran definición de puntín del juvenil aurinegro. Pero esta jugada fue tan solo un oasis de inspiración en un desierto futbolístico que cubrió la primera mitad de juego, donde los negriazules solo tuvieron una sobre el cierre en los pies de Acuña pero el remate se elevó por encima del travesaño. Nada más.
Alguno de los 40.000 espectadores que colorearon el Centenario todavía bostezaba por el primer tiempo cuando Rodales sacudía el marcador con flor de cachetazo en el arco aurinegro al minuto de la segunda parte. Una mala salida de Guillermo Rodríguez, tras un despeje al medio de la cancha, desembocó en un bombazo desde afuera del área que agarró por sorpresa a Sosa y se colaba en la red. Un 1 a 1 que cambiaba el trámite porque el equipo de Aguirre debía ir al buscar el partido.
Y así fue. Es cierto que la claridad ofensiva que los mirasoles tuvieron en los primeros partidos de este Clausura no era la misma pero “el puede ser” se impregnaba en el Estadio con cada aproximación al arco de Castro. Pudo ser de Martinuccio de cabeza a los 50 minutos, pero fue de Pacheco de palomita tras desborde y centro del argentino.
De ahí en más las puertas del marcador no se cerraron hasta el final. Sin un ida y vuelta constante, cada uno tuvo sus posibilidades de liquidar o empatar el trámite. Peñarol sigue experimentando sus errores defensivos que casi lo llevan a rematar el partido a bajo precio, pero Sosa estuvo presente ante dos chances claras de Mauricio Díaz, una de tiro libre y otra en plena área, y otro remate de Patritti que envió al córner. Jugadas que sirven al 1 para recobrar la memoria y confianza perdida.
Parecía que la sentencia final la iba a dar el pitazo de Larrionda pero Urretaviscaya se iluminó. Recibió un gran pase de Egidio, la figura de la cancha, picó en profundidad y sin el egoísmo de un delantero, se la dejó servida a Alonso para que el 9 acariciara la pelota ante un Castro ya vencido.
Y la punta más aurinegra que nunca. Peñarol pasó la prueba de fuego; la derrota de Nacional le puso presión para achicar en la Anual, el rival era directo y la gente acompañó de gran forma. Ante un clima previo de estas características, la victoria era impostergable y así lo fue. De tres en tres, y verá que puede. Por ahora, el ómnibus carbonero marcha con quinta a fondo y el cartel de expreso al título. |