Montevideo, Sábado 04 de Febrero

Urugol

A un click del gol

¡POR SUERTE!
Olivier Viera
Martes, 01 de Junio de 2010 14:19

 

 

Esta pausa pre Mundial resulta propicia para prestar atención a algún hecho que, si bien no pasó del todo desapercibido, principalmente en la interna arbitral, abre algún interrogante respecto a la manera en que se toman las decisiones.

 

En lo que sigue nos basaremos en una versión de prensa no desmentida.

 

En la edición del 25 de mayo del corriente, en la columna El Picaflor de la sección deportes del diario La República, se relata un suceso vinculado al cancelado partido del “Festejo del Campeón” (sic), organizado por el club Peñarol.

 

De acuerdo a la nota se habría solicitado una terna de árbitros que tendría la misión de dirigir el amistoso enmarcado en el festejo.

 

Ahí se informa que “el presidente del Colegio de Árbitros había comunicado a la AUF que como contra represalia a las medidas que vienen llevando a cabo las dos gremiales (Audaf y AAFU), el cuerpo no iba a designar a ningún juez para ese amistoso”.

 

Sin embargo el frustrado espectáculo igualmente iba a contar con presencia de árbitros. El periodista afirma, en el remate de la nota, que, según sus fuentes, el Colegio de Árbitros había decidido que tres de sus miembros asumirían la tarea de dirigir el festivo encuentro.

 

Visto lo anterior, el título elegido para esta comunicación, viene como anillo al dedo. Por suerte que el partido no se llevó a cabo.

 

Causa asombro que quienes tienen la altísima responsabilidad de dirigir el destino de 140 árbitros manifiesten tal grado de imprudencia. Principalmente porque se trata de una decisión sencilla. No luce un ejercicio intelectual demasiado exigente decidir en casos como estos.

 

En primer lugar, ¿es potestad del Colegio de Árbitros elegir a qué partidos se designa árbitros y a cuáles no?

 

Tal extremo está reglamentariamente establecido. Si un equipo integrante de la AUF o la propia asociación solicitan árbitros, pues el Colegio debe designarlos. El Colegio no es un ente autónomo. Mucho menos tiene, ingerencia alguna para terciar en conflictos entre la AUF y las gremiales de árbitros. No es tema de su competencia.

 

Menos aún, como dice la nota, asumir posturas poco menos que reivindicativas en razón del conflicto que vienen llevando adelante los árbitros. Se trata de atribuirse responsabilidades que no son propias de la regencia del cuerpo de árbitros.

 

Más grave aún resulta el hecho que, reglamentariamente, el Consejo Directivo del Colegio de Árbitros está integrado por cinco miembros: dos representantes de los clubes y tres ex árbitros.

 

Para haber sucedido lo que aparentemente sucedió, pues hubo, cuando menos, una mayoría de votos concordes con la postura de no designar árbitros.

 

Hay una cosa que debe caracterizar la conducta de los árbitros, a pesar que pase el tiempo y se transformen en ex: ceñirse a las reglas. Si ha sido su vocación, pues nada mejor que demostrarlo en los hechos.

 

El tiempo, tal vez provoca olvidos. Como, por ejemplo, haber pertenecido al colectivo arbitral y pretender, como lo hacen actualmente los árbitros, lo que cualquier gremio pretende. Es decir, proteger a sus afiliados y desarrollar su actividad.

 

Claro que un ex árbitro, ahora del otro lado del mostrador, jamás debe afiliarse con posturas gremiales. Su accionar debe ser neutral. Todos y cada uno de los árbitros son iguales y las diferencias que se constaten deben provenir de su conducta y rendimiento en relación a las exigencias arbitrales.

 

Nada mejor que ajustarse a lo que dicta el reglamento interno del Colegio. Si el ejemplo es una muy fuerte señal hacia los árbitros, en este caso la señal ha sido lo suficientemente clara, aunque en un sentido negativo si se piensa en valorar la virtud decisoria del Colegio.

 

El siguiente capítulo tiene que ver con la decisión de que los propios integrantes técnicos del Colegio de Árbitros se sumaran a la fiesta. Veamos.

 

Los árbitros intervienen, prestan sus servicios, en partidos oficiales, en prácticas entre equipos, en amistosos nacionales e internacionales, en encuentros de práctica de las selecciones uruguayas, en torneos organizados por algún club (al caso copa Bimbo). Pero también pueden prestar sus servicios en partidos benéficos, cuando así lo autoricen las autoridades pertinentes. Asimismo cabe su participación en el tipo de encuentros que motivan esta nota, o, por que no, cuando hay un partido de despedida tan habitual en el caso de jugadores de relevante trayectoria.

 

Forma parte del paquete de servicios que un árbitro profesional presta. No se percibe una tacha moral por el hecho de hacer lo que sabe hacer y recibir su correspondiente paga, en un partido de neto corte festivo. Difícilmente podría deducirse que los que allí están arbitrando forman parte de los festejos.

 

Sin embargo, los representantes institucionales de la AUF, los naturalmente neutrales en el desempeño de una función, los que han sido designados para desempeñar muchas funciones, excepto la de arbitrar, los que deben no sólo ser, sino parecer neutrales, jamás deben participar en este tipo de eventos.

 

Porque no lo hacen a título individual. Son representantes de todos los clubes que, deportivamente, tienen intereses encontrados. Son representantes, principalmente, de todos los árbitros.

 

¿Qué sensación de neutralidad dejarán ahora las decisiones más difíciles que deba tomar el Colegio de Árbitros?

 

¿En qué estaban pensando esos ex árbitros cuando se autodesignaron?

 

Mejor dicho, ¿en qué no estaban pensando?

 

Puede comprenderse que haya decisiones más o menos complejas. Aquellas admiten diversidad de opiniones. Hay tantas variables que evaluar, que ponderar, tantas consecuencias que estimar, que ciertamente se transforman en un difícil ejercicio.

 

¿Estimaron los decisores en la ocasión los efectos perniciosos que una opción de esta naturaleza significaba para el colectivo arbitral?

 

¿Es que no se percataron que esta acción significaba, simbólicamente, que el organismo neutral estaba festejando con el campeón?

 

¿Estimaron los efectos negativos para la imagen general del arbitraje?

 

¿O tan sólo se miraron el ombligo y se tomaron revancha porque los árbitros en uso de su derecho de tomar medidas en procura de desarrollar y proteger su actividad no concurren a las citaciones del Colegio?

 

Un ex árbitro es aquel que ya no entra a la cancha a corretear. Pero sigue siendo un árbitro en su ser más íntimo. Y este tipo de decisión es una afrenta a lo que se espera de un árbitro, se degrada el concepto de tal.

 

Lo peor de todo, es que se trataba de una de las decisiones fáciles. De esas que se toman de espaldas y con los ojos cerrados.

 

Así que, ¡por suerte no sucedió!

 

 
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