Montevideo, Sábado 04 de Febrero

Urugol

A un click del gol

AL COMIENZO
Olivier Viera
Martes, 26 de Enero de 2010 13:18

 

Tempranito comenzó en esta primera parte del año la segunda parte del torneo. La faz arbitral mostró encuentros no demasiado complejos de dirigir aunque sí algunos de bastante intensidad.

De acuerdo a los partidos vistos, el nivel puede tildarse de bueno hacia arriba. Merece destaque especial la labor de Líber Prudente. Específicamente porque, debido a una importante lesión, ha estado meses, muchos meses, alejado de un terreno de juego. Esto provoca, al igual que sucede con los jugadores, lo que se denomina “falta de fútbol”.

No obstante ello dirigió con soltura y criterio, tratándose de un partido que no era uno más, sino un clásico. Encima disputado muy intensamente.

Soportó el ritmo en una mañana de mucho calor y mostró que, una vez más, está sobre el camino. Es difícil volver a la actividad en estas circunstancias y sin ritmo competitivo. Enhorabuena y mis plácemes por el retorno.

Adicionalmente es del caso comentar algunos hechos curiosos. Fácilmente puede observarse que en nuestro fútbol profesional únicamente existe la figura del 4to. árbitro en los partidos televisados.

Increíblemente nadie parece percatarse acerca de las desigualdades que tal hecho genera.

De alguna manera el espectáculo es más seguro, hay más garantías para los actores cuando hay un cuarto árbitro. Por lo pronto son dos ojos más que colaboran. Se hace posible viabilizar rápidamente las sustituciones. Si se me permite la digresión, sería mejor aún si el jugador que ingresa le presenta al cuarto árbitro una tarjeta donde el
técnico escribe número y apellido de quien sale y número y apellido de quien ingresa.

Adicionalmente coadyuva a que asistentes y árbitro se concentren en lo que ocurre dentro del terreno y no deban, además, prestar atención a los eventos que ocurren fuera. Léase, control de bancas de suplentes, técnicos, preparadores físicos, jugadores que calientan, posición de los fotógrafos, etc.

No en vano FIFA ha establecido esta función. Lógico sería que en todos los encuentros hubiese un cuarto árbitro. La situación actual en que, como se dijo, sólo algunos equipos gozan de este privilegio es manifiestamente injusta, por desigual.

Si es que todas las instituciones han de competir de una buena vez en igualdad de condiciones, ya es hora de que se comience a revertir este aspecto. A algunos mitos hay que deshacerlos de una buena vez.

He aquí un intento.

Reza uno de estos mitos: “En el penal no hay ley de ventaja”. Viene al caso a raíz de una jugada del partido Nacional-Cerro Largo, que se ha comentado en algún programa televisivo y en esta misma página. Pues no es así. Hay que manifestarlo enfáticamente. Se trata de un mito, una verdadera falacia.

Con el fin de que se entienda definitivamente, apelemos al reglamento.


La Regla 5 (El Árbitro) indica al respecto en el apartado “Poderes y deberes”: “El árbitro (…) permitirá que el juego continúe si el equipo contra el cual se ha cometido una infracción se beneficia de una ventaja, y sancionará la infracción cometida inicialmente si la ventaja prevista no sobreviene en ese momento”.

Es esta la famosa ley de la ventaja.

Breves comentarios en torno a ella.

 

En ningún lugar del texto dice, ni siquiera leyendo entrelíneas o apelando al espíritu de la norma, que debe aplicarse en ciertos sectores de la cancha y no en otros (v.gr. las áreas ante faltas del equipo defensor).

Tampoco se desprende lo más mínima alusión al tipo de falta. Ya sea una infracción sancionable con tiro libre directo, tiro libre indirecto o, propiamente, penal, serán evaluadas por el árbitro, en atención a la ventaja, idénticamente.

Asimismo quien interpreta el beneficio, o no, de la ventaja será el árbitro y nadie más. Es una cuestión de criterio que atiende a distintas circunstancias que no viene al caso comentar ahora.

Finalmente, a diferencia de lo que ocurría años ha, a pesar de otorgar la ventaja, igualmente el árbitro podrá dejar sin efecto su primera decisión y optar por sancionar la falta original. Supongamos, ya que estamos, que un arquero comete una falta penal a la altura del punto penal. Igualmente el delantero sigue, trastabillando, rumbo al arco. Desequilibrado y con mala fortuna, patea deficientemente y el balón sale fuera. Cuando el árbitro sancione la pena máxima, ninguna objeción podrá interponerse a su decisión. Estará estrictamente ajustada a reglamento.

Es hora que se comprenda de una buena vez, al menos esta situación. Flaco favor se les hace a los simpatizantes si continuamos aferrados a estas, como se las denomina en la jerga referil, “verdades de boliche”.

 
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