Montevideo, Jueves 17 de Mayo

Urugol

A un click del gol

SANCIONES
Olivier Viera
Lunes, 11 de Abril de 2011 09:32

 

 

 

 

En fútbol existen dos tipos de sanción de índole disciplinaria.

 

Son ellas la amonestación y la expulsión. Además la intensidad de la sanción eventualmente puede acentuarse. Tal el caso de la inhabilitación medida en número de partidos que impone el Tribunal de Penas a un jugador expulsado. El caso más habitual es el de la suspensión automática para actuar en el partido siguiente.

 

Estas modalidades mantienen un rasgo en común. Son al mismo tiempo sanciones individuales y colectivas.

 

Una amonestación es una advertencia dirigida a un jugador. Podría asumirse que es una amenaza de expulsión. Pero vale para él y para el resto de los jugadores. Es en este sentido que puede asumirse como colectiva. Una manera de razonar similar al refrán: cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo.

 

Al significar una expulsión una sanción sufrida por un jugador, tanto como una merma de una unidad en el número de once jugadores de un equipo, lógicamente importa tanto un perjuicio personal como colectivo.

 

Por otra parte la subsecuente pena que impone el Tribunal de Penas, es individual porque esa persona no podrá jugar por equis número de partidos y el equipo, aunque ingrese con once, no podrá alinear, si fuere del caso, a uno de sus jugadores titulares.

 

Ingresar con el suficiente grado de detalle en este campo, daría lugar a una serie bastante amplia de notas. Así que intentaremos apenas apuntar algunas cuestiones.

 

Visto el andamiaje disciplinario presente en el Reglamento del Fútbol como en el código normativo de la AUF, se diría que unas cuantas de las cuestiones disciplinarias se encuentran contempladas y son entendidas por los actores involucrados.

 

Lamentablemente ni una ni otra afirmación son sostenibles.

 

No todas las infracciones se consideran, ni tampoco parece haber un entendimiento medianamente acabado en el ambiente del fútbol respecto a la "filosofía" del Fair Play. En el fondo, de esto se trata; de que las conductas se alineen con el Fair Play que es un concepto más global, comprehensivo y deseable.

 

Hoy en día, el reglamento es apenas una herramienta del Fair Play, que necesariamente requiere de ruedas de auxilio si es que sinceramente se desea que el juego evolucione. No se trata de una prohibición que inhiba la libertad individual para llevar adelante las conductas que cada quien considera adecuadas, ni de que la acción personal sea uniforme. Se trata de generar un marco de respeto dentro de las naturales discrepancias que surgen dentro del fenómeno deportivo del fútbol.

 

Nada mejor que la ilustración utilizando imágenes recientes.

 

Dos partidos servirán para ello.

 

Uno de Racing argentino donde el árbitro expulsara a dos jugadores de este equipo. El restante el encuentro de Libertadores entre Santos y Colo Colo en que fueron expulsados cinco jugadores, uno de ellos con dotes de futbolista excepcional y con actitudes alejadas de las de un verdadero deportista.

 

Pues bien, en ambos casos las críticas apuntaron a la figura del árbitro. En el primero de los casos mencionados fue la excusa para ocultar la magra performance de Racing en los últimos cuatro partidos. Nada se dice del irresponsable jugador que, una vez amonestado no tuvo mejor idea que aplaudir socarronamente al árbitro. El otro que, apenas ingresado, propinó un puntapié descalificador a un rival.

 

En el segundo de los partidos, la estrella de Santos estaba amonestada y festeja un gol poniéndose una máscara. Pues bien, siendo correctamente expulsado monta su pequeño show del berrinche.

 

Alguna publicación comenta que el árbitro estropeó el encuentro.

 

¡Por supuesto que no!

 

En ambos casos los mismos jugadores han estropeado el espectáculo, han perjudicado a sus compañeros y a los dirigentes. Encima han mostrado una conducta absolutamente ignorante de las normas reglamentarias y del concepto de Fair Play.

 

No se puede andar por el mundo - por más época posmoderna que le llamen a la nuestra, caracterizada por la ausencia de límites y el más recalcitrante relativismo en todo orden -, pretendiendo imponer la mala educación a diestra y siniestra, caso típico en el fútbol argentino. Tampoco se puede pretender, por más genio futbolístico con que la naturaleza nos haya dotado, estar por encima de las reglas cuya mayor virtud es igualar a todos los que practican el fútbol.

 

Aunque también está la miopía, la mirada de corto plazo, estrecha y sin apuntar a algún fin que medianamente pudiera percibirse.

 

Este comentario apunta a que aún faltan cosas por hacer y perfeccionar.

 

Por lo pronto conductas iguales o peores a las sancionadas, pero que nuestro sistema acostumbra a ignorarlas mirando para el costado.

 

Tal el caso de un jugador que manifiesta públicamente que los árbitros lo "roban" y que debe hacer un esfuerzo supremo para no darle un golpe y romperle la cara al árbitro. U otro jugador que en el partido de este último sábado se hace expulsar y luego arremete, en el vestuario, con todo lo que tenía a su paso.

 

Vamos a precisar.

 

No es que desde este espacio se esté abogando por cercenar la libre expresión de las personas.

 

Se le atribuye el siguiente pensamiento a Voltaire: No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

 

Pero luego de dicho, hay que hacerse responsable por los juicios que se emiten. Alguien debe velar por ambos aspectos. Que los actores principales puedan brindar su opinión y que esos mismos actores asuman la ulterior responsabilidad.

 

La actividad periodística se encarga del primer aspecto (y evitamos intencionalmente ingresar aquí en el análisis de actitudes típicas del estilo mentecato y pueril "like" The Sun o el sitio TMZ).

 

La propia AUF debería proponerse seriamente analizar actitudes y conductas públicas no promotoras del Fair Play y actualizar de una buena vez ciertos reglamentos que antes que igualar, más bien tienden a proteger aquellas conductas y actitudes notoriamente indeseables. Tal el caso de inapropiadas declaraciones públicas o, el ejemplo más rechazable, en que, justamente por la inconducta de sus parciales, los equipos grandes se ven favorecidos pues siempre juegan a sus anchas como locatarios.

 

Finalmente un ejemplo ilustrativo en contrario.

 

Wayne Rooney fue sancionado por dos partidos. Estrella titular de la selección de Inglaterra y del Manchester United que dirige Sir Alex Ferguson y mantiene económicamente la poderosa familia Glazer, no tuvo mejor idea que para festejar su tercer gol en un partido insultar frente a las cámaras de televisión.

 

Cabe destacar que se le aplicó la sanción a pesar de las disculpas públicas que pidió a los niños y sus padres que estaban mirando el encuentro.

 

Después de todo, copiar no es intrínsecamente malo.

 
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