| Martin Charquero |
| Domingo, 31 de Mayo de 2009 11:29 |
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Se que puede sonar a frase de chica groupie desesperada por su cantante de cabecera pero créame que es una súplica de un celeste más. El excelente estado de forma del crack del Atlético de Madrid nos ilusiona pensando en Brasil y Venezuela.
En 33 partidos mojó 32 veces. Cada 92 minutos anotó un gol. Es el goleador del fútbol europeo. Viendo estos números y estos logros, la pregunta es simple. ¿Se puede no tomar como excusa de juego a Forlán en este momento? Indudablemente que no. Resulta obligatorio basar nuestro juego en la inmensa presencia del mejor definidor por estos tiempos del fútbol más exigente del planeta. Creamos en nuestro juego colectivo pero tengamos la frialdad para entender que las rachas en este deporte suelen ganar partidos y marcar épocas.
El tipo está derecho de verdad. La mejor demostración de esto se observa en el último gol liguero de Forlan. Si no lo vió no deje de pasar un minuto más y búsquelo en youtube. De una pelota sucia, lejana para cualquier futbolista común, "el Diego de los uruguayos" la reventó contra la red. Es más, ni siquiera llegó a mirar el arco. La referencia de ubicación que tiene es tremenda. No gasta un segundo en observar donde está.
El pasado también nos permite creer en esta teoría de la racha. En el 2005, una semana después de ganarle a Samuel Eto'o el trono de goleo, jugó en Venezuela por Uruguay en Eliminatorias. No se aguantó ni 2 minutos sin un gol. Aquel equipo de Fossati encontró la ventaja cuando Diego Forlán apareció.
Es inimaginable pensar que no emboque una pelota en 180 minutos que se vienen en la carrera por el Mundial. Llega de hacer 9 goles en el mes de mayo. Los números, siempre fríos pero objetivos, generan miedo a cualquier defensor y arquero.
Es hora de subirse a los hombros de Forlán y que nos lleve a la gloria, esa que encontró por segunda vez en España.
Juguemos para él. Abusemos de nuestra estrella. |