| Martin Charquero |
| Domingo, 12 de Julio de 2009 23:32 |
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Yo tomo Coca Zero. Me gusta. La acepté rápido para ser un fanático de la Coca Cola común. La de siempre. Pero este artículo no apunta a saciar mi sed ni tampoco publicitar algo reconocido hasta por un bebe. El domingo miraba el cuarto partido final y observaba a Defensor Sporting perder la chance de ser campeón. Mientras quedaba atónito como un equipo que tenía servida la vuelta y la despilfarraba por un par de errores simples, me puse a pensar con que podría comparar a este equipo violeta. Lo primero que se me vino a la cabeza fue la nueva Coca Zero.
La definición de este nuevo refresco es que es una bebida sin azúcar que mantiene el sabor original. El titulo apunta a lo diet pero difiere de la realidad por la siguiente explicación; Defensor en esta definición, fue un equipo zero pero con la diferencia que nunca mantuvo el sabor original de aquel que ilusionaba en la Libertadores y en el Clausura. El "Violet Team" llama la atención por los números de la temporada pero es imposible encontrarle gusto, sabor y gracia.
Para colmo la personalidad de este grupo de jugadores volvió a ausentarse en un momento caliente del año futbolístico. Gaglianone parece ser el líder en carácter que tiene este equipo. Muchas veces parece estar solo en ese liderazgo, justo en este aspecto tan vital por estos tiempos en el deporte. Defensor levantó 2 finales en las que comenzó perdiendo (la primera y la segunda) y en ninguna pudo seguir de largo. En la tercera, se hundió por el penal que Muñoz le ganó a De Souza. El equipo tomó este error como un gol en contra y se fue vapuleado con un suculento 3-0 de Nacional. En la cuarta, arrancó como quería, ganando y a un tiro de tumbar a su rival. Sin embargo, el arquero tricolor pudo más que Vera en una jugada de gol. Tras la ocasión regalada, el grande se se transformó en gigante y el chico paso a ser un enano.
Los tricolores le tiraron la camiseta y la historia encima a este equipo que pinchó cuando estaba a pocos metros de la llegada.
¿Donde quedó aquel Defensor que generó una de las grandes remontadas (3-2 a Nacional) del 2009? Cuesta explicar porque el presente decepcionante castiga tanto a este club. Es mentira que la Libertadores desgastó a este plantel. Por el contrario, lo potenció. Lo hizo parecer un equipo difícil para cualquiera del continente. Es incomprensible como un equipo que le ganó a la Bombonera y a Boca no pudo recuperarse del bajón que genera errar un penal en una final. Falló en lo más sagrado, el temperamento.
Para revertir esta definición adversa, ahora hace falta un cocktail de actitud, personalidad, confianza, juego y marca.
¿Alguien tiene una cocktelera para salvar a Defensor? |