| Martin Charquero |
| Domingo, 28 de Junio de 2009 21:09 |
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No es una crítica a mis colegas. Ni marcar la desaparición del periodismo deportivo. La columna apunta a lo imposible y algo irreal.
A mediados del 2004, me topé en una góndola de la cadena más famosa de rentas de DVD, con una película de título llamativo. "Un día sin mexicanos" se trata de lo que pasaría en Estados Unidos si desaparecieran por 24 horas los "carnales" que residen en California. No voy a caer en un análisis ni entregarle una sinopsis pero si reconocer la historia es interesante y el resultado es muy real. La ausencia de inmigrantes mexicanos detendrían a una ciudad inmensa, no habría servicios básicos y muchos problemas que terminarían de valorar la presencia de mexicanos, inmigrantes e ilegales en Estados Unidos.
De futbol hasta ahora cero. Pero aplicando esta idea utópica de vivir un día, una semana, un año o una vida sin un sector del país, es que juego con la imaginación y lo dirijo a lo ficticio. ¿Como sería el Uruguay Deportivo sin periodistas deportivos?
Ejercitando al máximo la imaginación encontré algunos resultados. La frase de cabecera de muchos integrantes del ambiente futbolístico dejaría de ser aplicable. "La culpa de todo, la tienen los periodistas". Es decir "nuestra desaparición" nos sacaría de ese cargo de culpa perpetua a la que, los de escaso criterio, nos adjudican.
Hace unas semanas, en el programa "Ultimo al arco", Carlos Bueno disparó: "Hay periodistas que son generadores de opinión. Tienen todo el día el micrófono y le hacen creer al público situaciones que son falsas". El razonamiento del jugador de Peñarol, pone al consumidor frecuente de programas deportivos como una esponja. Chupa todo los conceptos que le arrojan por los medios. Los lee, los escucha y automáticamente los toma como propios sin previo razonamiento. Es decir que para Bueno la ausencia de estos comunicadores dejaría a los consumidores a la deriva. No tendrían opinión. Llegaríamos a una nueva definición. El periodismo deportivo nacional permite que los tontos o ignorantes se transformen en sabios del deporte.
No tener periodistas deportivos en Diarios le otorgaría por fin, a los que denotan nuestra profesión, que los lectores lean el periódico de adelante hacia atrás y no en el rutinario modo inverso. Ya me imagino a los directores de El País, EL Observador, La Republica y Ultimas Noticias exigiéndole a los eruditos cronistas culturales, políticos, internacionales, generar suplementos que disparen las ventas como suele ocurrir los lunes tras un agitado domingo de goles.
Los cambios en la selección ya no serían responsabilidad de periodistas y pasaría a ser de los entrenadores de turno. No tendríamos jugadores ni clubes con buena prensa. Ni árbitros que no llegaron lejos por las críticas de los medios. Los hinchas estarían obligados a descargar su ira contra jugadores, árbitros, dirigentes y no contra los que solo transmiten lo que observan.
Ojala que la realidad nunca le de espacio a la utopía sobre la desaparición de uno de los tipos de periodismo mas consumido y apasionado que tiene la profesión. A pesar de los que degradan al periodista deportivo por creerlo ignorante de temas que manejan ellos (situación económica, política, social, etc.), hay oídos y ojos que siguen necesitando de la información y opinión para poder entender el juego.
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