Montevideo, Viernes 10 de Febrero

Urugol

A un click del gol

CÓMO ME GUSTA CON FRANCIA
Felipe Castro
Jueves, 04 de Marzo de 2010 21:44

Queridos amigos: acá estoy otra vez.  Luego de tomarme mis merecidas vacaciones por el pintoresco balneario de Aguas Dulces, es un placer reencontrarme con ustedes y con la gloriosa barra de URUGOL, con quien ya me he comprometido a mandar este año no solo mi columna semanal, sino otros materiales que ojalá complementen ideas, y sirvan principalmente como divertimento, haciendo más corto el suplicio de esperar de una fecha a la otra de nuestro Campeonato Uruguayo.

Luego de cuestiones laborales que ya he comentado en columnas anteriores, y finalizadas las vacaciones, me encuentro con un montón de sorpresas.  Mi querido Peñarol, primero solo y por amplio margen.  ¿A qué se debe?  Estoy seguro que no es por tratarse de un campeonato chato, como escuché decir a los popes de nuestro periodismo deportivo la otra noche.  Hay que entenderlos.  Después de tantos años de auto-convencerse de que no había salida, y viendo pasar un montón de dirigentes y contratistas que no colaboraban en nada, es lógico que no noten que estamos viviendo un torneo con equipos repletos de buenos jugadores. 

Es cierto, Peñarol sacó ventaja.  Pero esas cosas suelen pasar en el fútbol, y estoy convencido que la mayoría de los equipos desarrollan un juego por demás interesante, como dije en notas anteriores, respondiendo a un estilo que se va formando de a poco, y que les aseguro coloca a la uruguaya  entre las ligas sudamericanas con mejor nivel futbolístico.  Les recuerdo que anduve por Buenos Aires y fui a ver varios partidos, y estoy convencido que nosotros jugamos mejor.  Las aventuras coperas de Nacional, Racing y Cerro lo vienen demostrando.  Ojalá siga así, y continuemos esta notoria mejoría.  Está en los dirigentes, en los técnicos, en los jugadores, romperse el lomo trabajando para que esto suceda.  Y nosotros, los que analizamos y comentamos, podríamos ayudar no dando pa´atrás a todo, especialmente cuando no hay razonables argumentos para hacerlo.

También se ha convertido en un suplicio la angustiante espera para que llegue Junio, y con él el Mundial.  Estoy seguro que las conversaciones y discusiones  se repiten en bares, liceos, oficinas, en el campo, en las fábricas, en asados suculentos y en saludables almuerzos vegetarianos.  El partido de ayer frente a la selección Suiza es un aliciente que revitalizó la expectativa, y por tratarse también de una selección mundialista, el resultado hace crecer las esperanzas.  Uruguay fue mucho más que su rival.  En especial  en cuanto a las figuras que componen los equipos, y aunque podría haber sido aún más notoria la diferencia, también la tarea grupal fue mejor que la suiza.  

La delantera uruguaya no admite discusión: todo el tiempo crea peligro para el arco rival.  Forlán y Suarez son dos delanteros con la capacidad para ser titulares en cualquier selección del mundo.  Se mueven, encaran, roban pelotas, y especialmente la mandan a guardar.  Si el gol de Forlán fue hermoso, mediante un gesto técnico admirable, anticipándose al defensor para luego dejar la diestra quietita para que la redonda se fuera al palo izquierdo, el gol de Suarez fue una obra maestra.  Los dos tienen todo lo que tienen que tener los delanteros para preocupar a cualquier defensa.  Pero en esa virtud, también radica el problema.

Uruguay debe hacerles llegar la pelota bien jugada a ambos, y en eso deberá trabajar mucho el Maestro.  Obviamente que los rivales estudiaran nuestro equipo, y sospecho que su preocupación, más allá de la obvia atención en la marca de su última línea ante semejantes atacantes, será la de trancar, con su media cancha, las posibilidades de que la pelota les llegue bien jugada.  Y casualmente, ese es el déficit más notorio que tiene la celeste.  Ayer, desde mi punto de vista, quedó demostrado que colocar un jugador con la responsabilidad de resolver de tres cuartos hacia adelante, bien cerca de ellos, es importante.  Lodeiro jugó un buen partido; la quiso, encaró, fue desahogo permanente para los otros volantes, metió dos o tres pelotas justas  y les quitó la necesidad a los delanteros de ir atrás para armar una jugada.

Es más, hubo momentos en que Forlán se retrasó, en especial por izquierda.  Pero el adelantamiento de Lodeiro permitió que ya no quedara solo Suarez allá arriba cuando el gran Diego bajaba a inventar algo.  Uruguay manejó la pelota más tiempo que en la mayoría de los partidos cerca del arco rival, y eso responde tanto a la actuación de Lodeiro como a la decisión del Maestro de poner un hombre ahí, cumpliendo exactamente esa función.  El asunto es saber si el resto de los volantes que ayer jugaron, pueden dar más variantes a las que hemos comentado.  Porque les recuerdo que vamos a jugar una copa del mundo, y muchos equipos están más que capacitados para defender a dos buenos delanteros y un enganche. 

Palito Pereira se presenta como una opción.  Es más, si me apura, le diré que me gustó más jugando de volante volante que como lateral volante.  Se fue mucho más al ataque, llegó bien, tuvo una chance clara, y se juntó con Lodeiro hasta el punto de generar juntos la jugada del primer gol.  Pero del otro lado no pasó lo mismo.  Al Mono no le dio el tiempo de llegar arriba como él sabe, y tampoco fue seguro en la marca.  Con él, aparentemente pasaría lo contrario a su homónimo: trabaja mucho mejor como carrilero que como lateral.  Entonces ¿qué hacer? La primera que se me ocurre es cambiar el lateral derecho y dejar a palito de volante; puede ser.  ¿Cáceres de 4? ¿No será mejor poner tres atrás y dejar a los Pereira de carrileros, aún sacrificando un poco a Palito?

Porque tampoco el Ruso, que mete como caballo en los campeonatos, en los amistosos y en donde venga, ha demostrado tener claridad para resolver demasiadas jugadas de ataque.  Me parece que si colocamos un 4 con el Ruso de 8, no le damos a la punta derecha la creatividad ni agresividad suficiente.  Lo que sí damos, es la chance al rival de trancarnos nuestra zurda y dejarnos rengos en el ataque.  Me parece que el Maestro está convencido de poner a Gargano y al Ruso.  Pero ¿cómo hacer para que jueguen ambos, sin renunciar a necesarias opciones ofensivas?  Para mí, más allá de estar de acuerdo o no en que jueguen los dos, la línea de tres se me presenta como una muy buena idea.  Y lo digo especialmente por la excelencia de nuestros tres principales defensores: Lugano, Godín y Cáceres. 

Faltan mucha tela por cortar y todavía hay muchos jugadores que tienen posibilidades, aunque de acuerdo a la manera de trabajar del Maestro, seguro se maneje con los mismos hombres con los que ha trabajado hasta ahora.  Eso indudablemente facilita estas atrevidas especulaciones, que seguramente usted y yo sigamos repitiendo y compartiendo con todo el mundo hasta que llegue la Copa, en este maravilloso juego de creerse por un rato el DT de la Celeste.  Y ya que estamos, si fuera esa mi envestidura en el debut frente a la selección francesa, esa que jugó ayer contra España y que mostró un montón de grandotes de físicos más acordes al fútbol americano que al fútbol que jugamos todos los demás, siendo su fuerte las pelotas divididas y los cabezazos, y sin demasiadas ideas para pasarse la pelota entre ellos, les diría a mis dirigidos: VAMO ARRIBA MUCHACHOS, VAMO´QUE HOY NO PODEMOS PERDER!!!

Claro, el fútbol es fútbol y puede pasar cualquier cosa, y es sabido que menospreciar a cualquier rival puede ser un error mortal.  Lo que no quita, desde mi feliz esperanza de hacer terrible mundial, henchido mi pecho de orgullo por tener a Forlán, por Suarez, porque te curtimos a patadas, y porque siempre nos tenemos fe, decir convencido: cómo me gusta con Francia.
 
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