| Felipe Castro |
| Martes, 09 de Febrero de 2010 13:54 |
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Por mi berretín de artista partí a tierras argentinas y en las canchas uruguayas estuve otra vez ausente. Pero para no enfermarme por falta de ver un fobal el jueves de nochecita me fui a ver a Independiente. Primero allá en Mar del Plata donde tocó Falta y Resto empezando a comparar de las tierras sus bemoles podrán habernos ganado uno a cero en el Estadio pero enfrentando las playas le´ hacemos cuarenta goles. Para detener el mar llenaron todo de piedras falta un poco de limpieza y disculpen si me excedo mas mirando esas casitas que ocupan toda la arena... Sus playas serán bonitas, pero en las pelis de Olmedo! Ya en la hermosa Buenos Aires y con una noche libre rumbié para Avellaneda dispuesto a abrir bien los ojos. El Javier me acompañó, sabiendo que es una fiesta y pasamos de novela en la popular del Rojo. Hacía tiempo que no iba con un bolso a la tribuna y aunque en bromas recordamos cada uno su bandera solamente disfrutamos de una noche viendo fútbol aplaudiendo codo a codo los tres goles de Silvera. Para llegar a la cancha basta seguir los colores gorros, banderas y vinchas, paty, chori, todo a mano ni un atisbo de violencia de esa que muestra la Tele. Como acá: lleno de niños, mujeres y veteranos. Siempre hay algún gil de goma que la aburre con un lío pero esta vez no hubo nada que llevara a la amargura. Demostraron que son más los que la viven tranquilos: como en Uruguay, el fútbol es bastión de la cultura. Lo que se dice amargados, se fueron los tucumanos que aunque en la primera etapa emparejaron el juego en la segunda mitad duraron veinte minutos: momento en que el tres a uno marcaron los de Gallego. Comparando les comento que allá es todo más ligero una gran velocidad en el juego se denota y como para imitar en este lado del Plata: ¡hay tres o cuatro redondas pa´cada alcanza pelotas! Las tiene a mano el golero cuando hay que sacar del arco y si se va al lateral en seguida hay otra en juego; acá ponen una sola que va de Olímpica a América como en una ceremonia que ya te paspa los h… Pero citando a Mujica como te digo una cosa también te digo la otra y referente al partido salvo alguna picardía que es natural del porteño comparando con acá, es mucho más aburrido. Jugadas armadas, pocas, errores en cantidad ya no hay mucha calidad en el Rojo Rey de Copas siendo evidente que allá sufren peor el suplicio de ver que todos los buenos se van volando pa´Europa. Pero en la tribuna, fiesta, no callan nunca sus voces ni siquiera el entretiempo le da al silencio un momento. Cantan todos parejito y cuando saltan da miedo: juro que literalmente se entra a mover el cemento. Pero aunque un estadio hermoso nos recibió amablemente aunque el canto de la gente nos hizo sentir en casa es difícil encontrar en canchas desconocidas lo que uno siente en su barrio y por el pecho le pasa. Es esa necesidad de ver lo mismo de siempre: ver a aquellos que a Jardines o al Franzini siempre van, las banderas del Olímpico, las del Saroldi, del Parque, y encontrarme con mi barra de la gloriosa Amsterdám. (ya sé que es Ámsterdam, pero no rimaba) |