Montevideo, Jueves 17 de Mayo

Urugol

A un click del gol

NOS MERECIAMOS ESTO
Felipe Castro
Domingo, 17 de Julio de 2011 21:24

 

 

 

Todo este tiempo que ha pasado, todo el esfuerzo hecho por tanta gente, toda la esperanza que se ha ido acumulando, la confianza que depositamos y la que nos tenemos, tanto tiempo.  Ahora tenemos nuestro premio.  Sinceramente no había escrito sobre esta Copa América porque consideré sinceramente que no había pasado nada lo suficientemente notorio como para robarles vuestro tiempo de lectura.  Sin embargo ahora, no puedo dejar de resaltar lo bien que me siento, lo bien que nos hace llegar a esta instancia.



Estoy convencido que todo pasa por algo.  El otro día escuchaba al Tito Bernardo, un comentarista de la 22, diciendo que hay dos veredas para ver este momento del fútbol uruguayo, hablando luego de la final de la Sub17.  Está la vereda del sol, la que nos llevó a jugar semifinales y finales de Libertadores, llegar a todos los mundiales en todas las categorías, llegar a la final del domingo pasado, el cuarto puesto en Sudáfrica.



Pero que también estaba la vereda de la sombra, desde donde quedan ocultos todos estos logros y solo se nota que hace veintitantos años que no ganamos un torneo de clubes y desde la Copa del 95 nada en selecciones tampoco.



Lo que pasa es que al gran Tito se le olvidó que esa comparación tiene una variable generacional.  La muchachada menor de 25 no puede cruzar a la vereda de la sombra.  Esa queda sólo para los que llegamos a vivir y a entender aquellos logros.  Para la botijada, esa que salió a 18 a festejar el triunfo ante Sudáfrica no hay vereda de la sombra.  



En la vereda de la sombra dejaron a todos esos que se acostumbraron a vivir en ella, y a los que aún teniendo la chance de disfrutar del solcito contra el cordón, siendo lo suficientemente jóvenes como para ponerse del lado de los jóvenes, confunden objetividad con pesimismo, y se hunden en el gris oscuro de las viejas paredes, con logros que no conocieron, que los confunden, que los hacen envidiar, enfriándose hasta parecer poco valientes.



Para la barra no hay vereda de la sombra.  Para la gurisada hay sol, para la gurisada somos cuartos, nos enfrentamos en amistosas batallas con los más poderosos, jugamos todos los mundiales, ganamos en Brasil, en Argentina, con Peñarol, con Nacional, con Defensor.  Por la vereda del sol hay estadios llenos, hay cracks, hay gloria.

 

Y la disfrutan, porque es en el fútbol donde la botijada no tiene sombra.  Bastante se les oculta el sol en todo lo demás; en boliches que echan homosexuales, en liceos que se llueven, en oportunidades de a puchito.  Bastantes sombras tienen los jóvenes que piensan de una manera, viendo a sus líderes ser una triste oposición, utilizando argumentos con evidentes fines electorales, sin análisis, sin ideas.



Y bastantes sombras tienen los jóvenes que se enamoraron de la idea de una izquierda que no existe, que se dejaron seducir por viejos combatientes que van perdiendo de a una las batallas por crear una sociedad distinta, con otros parámetros, apoyada en otras bases.  No solo aceptamos el latifundio sino que firmamos tratados con el irresistible capital privado, eso a los que siempre nos opusimos.  

 

Se deshilachan las viejas banderas, y las batallas que una y otra vez perdemos los adultos, la muchachada se resigna a perderlas y sigue buscando el solcito de la primavera, como mi amigo el Isma, que está armando un toque a puro pulmón para recordarle a todos que este año quedan sin efecto los delitos de la dictadura, dejando sin castigo las peores aberraciones hacia el ser humano.  Siguen buscando ese solcito, que como un designio celeste, justo nos trae el veranillo de San Juan para festejar esta clasificación.



Le propongo que pregunte cómo salimos con los argentinos, y le aseguro que la convicción más firme de que ganamos la van a tener los más jóvenes.  Seguramente la mayoría de los uruguayos llegaremos al sábado con la confianza plena en nuestra selección.  Pero déjese llevar por los gurises, le aseguro va a llegar con más fe.



Y es que necesitamos estar todos concentrados, todos pensando positivamente porque para ganar hay que hacer una fuerza bárbara.  El partido del sábado es sin duda uno de los más importantes en los últimos 20 años.  El sábado jugamos con un seleccionado argentino con jugadores fenomenales, entre ellos el mejor.  Por eso le digo, no se deje amedrentar; salga a tomar un vinito a la esquina con los chiquilines que le va a dar fuerza.


Y es que Uruguay tiene las armas para ganar el partido.  Desde mi punto de vista, más allá de las no muy buenas actuaciones ante Chile y Perú, Uruguay y Paraguay son los mejores equipos de esta Copa.  Le sumo a Chile, porque supo elegir un técnico para suceder a Bielsa que con algunas diferencias, supo mantener una disposición clara a atacar.  Aclaro que al decir los mejores equipos me refiero al funcionamiento como tal y no a los jugadores que lo componen.  La cantidad de jugadores fenomenales de Argentina opacan a cualquier otra selección, incluso la brasilera.  



Pero al fútbol se juega en equipo.  Los argentinos no tienen una muy buena defensa como sí tenemos nosotros, por más que Lugano hasta ahora se haya mandado alguna gilada impropia para su capacidad.  Y acá ya nos metemos en el partido.  Uruguay le va a dar la pelota a Argentina, no hay duda.  Mejor dicho, Argentina hará su juego teniéndola y nosotros, defendiendo, haremos el nuestro.



Entonces primero lo primero.  El Mono y el Ruso van a defender la derecha.  Eso es un hecho.  Por ese lado va DeMaría, con Agüero viniendo del medio o con Zanetti llegando, por lo tanto, cuanto más cerca esté nuestra dupla defensiva derecha, mejor va a ser.  Ahora, en qué lugar de la cancha es donde tendrán que estar cerca para marcar, he aquí la cuestión.  En el medio es razonable pensar que será Arévalo quién lidiará con Gago, que aparentemente es quién ha encontrado Batista para organizar el ataque argentino.



El problema se presenta del lado izquierdo.  Vuelve Cáceres, pero no estará Coates que como era de preverse fue un fenómeno y sí puede jugar junto a Lugano (vuelven a caer los inentendibles paradigmas del Toto; para variar)  Sería maravilloso que se recuperara Godín, y esté en plenas condiciones para semejante empresa.  Si así fuera, Cáceres de lateral y Palito de volante.  Todo esto para armar un sector defensivo izquierdo que trate de detener al infiernillo este que he decidido no nombrar en esta nota.  Usted sabe a quién me refiero.



El problema aparece si no está Godín. 
La primera que salta es con Victorino de zaguero y todo igual.  Ahora (atentos porque viene el arriesgue de vuestro atrevido comentarista cibernético) analizando la velocidad de movimientos de nuestros endiablados hermanos argentinos cerca del área rival, no sé si no sería conveniente que fuera Cáceres el zaguero, Palito el 6, lugar que le sienta aún mejor que el de volante, para mi por lo menos, y Gargano.  Si, Gargano.  Porqué no juega Gargano es una pregunta que nos hacemos un montón.  


Les propongo pensar que el Maestro lo estaba reservando para este partido, para que llegue con esas pequeñas pero poderosísimas piernas en condiciones óptimas para enfrentar a estos desgraciados (la terminología es utilizable sólo en casos de partidos como este;  vale la aclaración ya que no tengo nada contra nuestros hermanos rioplatenses, que dicho sea de paso nos recibirán el 17 de setiembre en el mítico Luna Park, cuando Falta y Resto haga el segundo show de su historia en el principal tinglado porteño.  Si es como el anterior, con lleno total; ta, la coloqué)  Entonces con Gargano como volante, armaríamos una línea media muy poderosa en lo defensivo y con mucha velocidad en la última zona, que es lo que considero se necesita.  



Pero retomemos el cuestionamiento sobre el lugar de la cancha donde debe defender Uruguay, para hacer lo menos efectiva posible esa tenencia de la pelota que inevitablemente utilizará Argentina.  Partiendo del convencimiento que Uruguay partirá de un buen funcionamiento defensivo para ganar el partido, sería conveniente, y no descubro nada, defender lo más arriba posible.  Marcar lo más cerca de la mitad de la cancha que se pueda, porque los cambios de decisiones que gracias a sus capacidades técnicas realizan los hábiles argentinos cerca del arco rival, reducen las posibilidades de no recibir goles, si están demasiado tiempo rondándolo.



Entonces vuelvo a argumentar lo que dije luego del mundial sobre Victorino.  Victorio es un zaguero bárbaro, pero es más chacrero que Godín, que Lugano y que Coates.  Con chacrero quiero decir que es mejor refugiándose en la chacrita del área mayor, que saliendo a cortar arriba.  Cáceres tiene por capacidad física, la facilidad de abarcar más cantidad de terreno al defender, por lo tanto puede salir con eficacia a buscar a los rivales lejos de su propio arco.



Por eso se me ocurre que Cáceres de 3, Palito que tiene un ida y vuelta fabuloso de 6 y Gargano, un jugador de un despliegue increíble, cuya mayor virtud es presionar y ganar en el mano a mano, jugando de volante, le pueden dar a Uruguay la posibilidad de apretar arriba, con la velocidad y la capacidad de reacción de Cáceres por si la pelota logra pasar esa barrera del medio juego.  Porque es cierto que al quitar espacios en el medio, estos pueden aparecer en la espalda.  



Tampoco descubro nada diciendo que cuanto más arriba presione Uruguay, más la van a tener Forlán y Suarez, que me parece que volvieron a reencontrarse con el Cebolla, el que faltaba.  El Cebolla supo ser el corazón de este equipo en aquellas lejanas eliminatorias para Sudáfrica.  Y ayer tuvo un rato en el segundo tiempo que se lo vió como en su mejor momento, que quién sabe no sea el que está por venir.


Si los hacemos jugar la pelota en el medio, si le complicamos el pase a posición de ataque, estoy seguro que se la vamos a robar más de una vez.  Y también sé que Suarez va a ser un infierno, porque esta es su revancha de aquel partido que no pudo jugar contra los holandeses.  También sé que todo el umbandismo celeste obrará para que las maldiciones y los trabajos que la guacha esta provocó contra Forlán, se anulen, y el Diego, que con su trunco matrimonio le da a este enfrentamiento un aire Shakespeariano, de Montescos y Capuletos, se abra justo contra los porteños y los embatate para que lleve Zaira, su hermanita que le dan color y parece una de las hermanastras de Cenicienta, Tinelli, Cristina Fernandez y la hermana de Fito Paez, que no sé si tiene hermana pero que lleve también.


Más allá de lo que pase, más allá del resultado que como todos sabemos pueden ser tres, y esa es la gracia, todo el renacer del fútbol uruguayo de estos últimos años, no solo como deporte y juego sino también desde lo cultural, uniendo, mancomunando fuerzas, emociones, sentimientos, hace de este partido un evento sencillamente maravilloso.  Cuando nos enteramos que ganando jugábamos contra ellos, que ganando quedaba el único cruce definido hasta ahora, La Celeste salió a matar y debió haber hecho 6 goles.  



“Si, queremos jugar contra ustedes y contra vos, pequeño demonio.  No nos amedrentamos con nada ni con nadie.  Porque desde aquel festejo liceal en 18, ahora, los que mandan el corazón celeste en cada partido son los chiquilines, esos que llegaron a la final el domingo pasado.  Y sin dudarlo salimos a ganarle a México para jugar contra ustedes, como buenos gurises atrevidos”

Si, sin duda.  Nos merecemos esto.

 
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