| Federico Buysan |
| Domingo, 11 de Abril de 2010 23:34 |
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El lunes 21 de diciembre del 2009 escribíamos una columna donde manifestábamos que no era el momento para el retorno de Diego Aguirre a Peñarol. Cuatro meses después y con el diario del lunes tengo que realizar una autocrítica periodística y reconocer que estaba equivocado.
Dentro de mi errado análisis manifestaba que Aguirre estaba en un momento de su carrera donde debía elegir muy bien los pasos a dar, y Peñarol estaba en una situación muy delicada. Nunca cuestioné la capacidad del entrenador, el análisis no pasó por ahí, sino por la inestabilidad institucional y que no parecía ser el momento más adecuado para su regreso.
Ganó el Clausura con tres fechas de anticipación y logró el derecho a jugar finales, alcanzó que Peñarol acceda a la Libertadores ya en grupos y mostró en cancha un equipo ordenado, contundente y con una identidad que hace tiempo no tenía.
Aguirre apoyado en su incuestionable fe, se jugó una carta muy pesada y volvió a salir triunfador. Es verdad que tiene un clásico por delante, que tiene que ganar las finales para acceder al gran objetivo que es ser campeón uruguayo, pero seamos justos en manifestar que ya logró algo muy trascendente, recuperó a Peñarol y lo transformó en protagonista. Eso no lo modifica nadie.
Aguirre renovó su idilio con la gente, y en su curriculum como entrenador suma un eslabón grande al modificar una larga historia de derrotas en la que estaba metido Peñarol en la década del 2000.
Si gana el Uruguayo será un cierre magnifico, pero ya alcanzó mucho más de lo previsto, sobre todo por ganar 12 juegos seguidos y modificar una realidad que era muy dura.
No me tiembla la mano en esta columna para reconocer que me equivoqué en mi sensación, creía que un técnico con gran imagen y de carrera ascendente como Aguirre no debía arriesgar en un momento complejo de Peñarol, pero la realidad marca que el que arriesga gana y Aguirre lo hizo y hoy es un triunfador.
El clásico
Es clave en la definición del Uruguayo. Ya se sabe que hay finales entre los grandes y el partido de este domingo es vital en el aspecto anímico. Peñarol no perdió un punto, sabe que para cerrar este título perfecto, debe ganar el clásico o por lo menos no perderlo.
Para Nacional este juego es determinante. Si pretende seguir peleando hasta el cierre la Anual, debe ganar el clásico y esperar los últimos 6 puntos. Pero aun me parece más determinante, que el clásico puede marcar lo anímico para las finales. Peñarol fue fulminante en el Clausura, pero los clásicos son distintos. Peñarol llega mejor, pero no veo una distancia tan grande con Nacional como marcó la tabla de este torneo. Veo mucha paridad y este partido del fin de semana puede llegar a marcar algo clave en las finales.
Al clásico del domingo llega como favorito, pero cuidado que Nacional tiene un equipo maduro, con jugadores de calidad, ganadores en clásicos y que también sabe lo que se juega. El Clausura lo ganó sobrado, pero pongo mi duda sobre las finales del Uruguayo. Es parejo.
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