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El momento deportivo e institucional de Nacional es altamente superior al de su rival de siempre, Peñarol y en la década del 2000 le sacó aún mayor ventaja. Nacional está mucho más fuerte en varios aspectos. Deportivamente hay muchos elementos para marcar. Lo inmediato es definiendo el Uruguayo 2009 con Defensor Sporting y muy cerca de acceder a estar entre los cuatro mejores de la Copa Libertadores de América.
Peñarol no ganó ni el Apertura, ni el Clausura y encima demostrando un año pobre quedó fuera de la Liguilla cuando por historia, presupuesto, debería estar entre los que definen. Internacionalmente jugó la Pre Libertadores y perdió por goleada en Colombia.
Si sigo indagando en lo deportivo, Nacional tiene potencial a corto plazo para poder negociar y bajar su déficit económico con jugadores como Sebastián Coates, Diego Arismendi, Nicolás Lodeiro y el “Morro” Santiago García.
Peñarol solo parece poder ofrecer al arquero Sebastián Sosa y poco más para rescatar de un plantel muy largo y con rendimientos muy bajos.
Si comparamos obras y el apoyo de sus hinchas, Nacional generó en esta década un estadio como el Parque Central de primer nivel, mientras que Peñarol quedo en una simple intención de un Estadio en Canelones. Los socios fueron mucho más fieles a la campaña de Nacional, alcanzando más de 23.000 socios los tricolores, mientras que Peñarol está en el entorno de los 7.000.
En divisiones juveniles, Nacional no solo gana campeonatos, sino que promociona jugadores, mientras que Peñarol está intentando salir con el proyecto Púa de un largo tiempo perdido. Recién en el último semestre logró acercar al primer equipo jugadores como Gastón Ramírez, Jonathan Ramis, pero no lucen ya que ingresan en una estructura deteriorada y donde los resultados no ayudan para poder destacarse.
El mejor plantel del medio
Nacional tiene el mejor plantel del medio y es indiscutible. Logra tener casi dos jugadores por puesto y definir ambos torneos. Tiene una magnífica oportunidad de volver a definir la Libertadores. Con gran oportunismo del “Morro” García marcó un gol clave para rescatar un punto decisivo en el Parque Antártica. No está clasificado, pero tiene la mejor chance. Generalmente Nacional un gol convierte y eso le da muy buena posibilidad. Si pasa Palmeiras le tocará Estudiantes o Defensor Sporting y ambos son juegos que Nacional puede sortear. Con respecto a la definición del Uruguayo es verdad que Defensor Sp. tendrá un diferencial al ganar la Anual, pero no se juegan seis partidos todos juntos, tenes que ir serie a serie y creo que ahí las posibilidades se acortan. Es un error de concepto el marcar que Nacional debe ganarle muchas veces a Defensor Sp para ser campeón, puede ganar un juego y empatar otro y ahí avanzar. Son series por puntos, y el empate en determinada instancia lo puede ayudar. Está en carrera para ganar todo y eso ya es un gran logro para un grande.
Peñarol deberá replantearse su estrategia
Fuera del Uruguayo, fuera de la Liguilla, Peñarol debe estudiar detenidamente como busca salir de este momento de crisis de resultados. Ribas no pudo colocar en cancha un equipo competitivo y que entusiasmara al hincha. Concentraciones, silencio con la prensa, dar la formación del equipo faltando 10 minutos para entrar a la cancha, el ritual de juntarlos en el medio, nada ayudo a modificar el presente deportivo.
No me gusta cómo juegan los equipos de Ribas, pero valoro su contracción al trabajo, y la intención de generar equipos con motivación y personalidad. Por ahora en este ciclo no pudo. Los últimos años, Peñarol fue una máquina de comer entrenadores (Garisto, Gregorio Pérez, Matosas, Saralegui), todos con estilos distintos, pero similares resultados. No se puede argumentar que Peñarol no contrato, ya que fue impresionante la cantidad de jugadores que pisaron el club en los últimos años y varios nombres de nivel con el mismo resultado final. Ya se habla de limpieza, de acortar el plantel y si sigue Ribas tendrá la posibilidad de armar el su equipo, ya que este lo heredo de Saralegui. ¿Tendrá tiempo? Damiani tiene la intención de dejarlo, pero la presión es grande por un nuevo cambio. Si se va, ¿Quién viene?. Más que nunca se precisa una dirigencia unida y coherente y el generar un proyecto que se respete esperando por el momento del regreso.
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