| Federico Buysan |
| Lunes, 14 de Diciembre de 2009 06:00 |
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La contundente victoria de Ricardo Alarcón en las Elecciones de Nacional dejó varias lecturas por analizar. Principalmente el impresionante respaldo que consiguió Alarcón producto de una conducción muy buena, que no solo abarcó títulos en el ámbito local, sino un crecimiento institucional y social muy visible. Manejo con autoridad los destinos del club, creo la famosa “Cultura Nacional” y logro un aumento sensacional en los socios que el club tenía. Llegó a 26.000 socios una cifra magnífica para una institución deportiva. Potencio las formativas, logro poner en cancha a varios juveniles (Coates, García, Lodeiro, Pereyra, Calzada) que ya son el precio de Nacional a corto plazo sin descuidar el potencial deportivo. Mantuvo una racha muy positiva ante Peñarol y en forma contundente ganó el Apertura de este año que incluía ingresar a jugar el certamen con tres puntos menos. Es muy poco lo cuestionable a la conducción de Alarcón. Siempre existen aspectos a mejorar, pero no aparecía como oportuno ir en contra de Alarcón y las cifras lo confirmaron.
La estrategia fue equivocada
La gran derrota de estas elecciones se la lleva en sus espaldas Hugo De León que perdió una credibilidad enorme con los socios e hinchas de Nacional que no acompañaron sus ataques y por sobre todo su estrategia de enfrentamiento que quebró un clima de armonía en la interna de Nacional. La Lista 8 llevaba al Cr. Garbarino como candidato a Presidente, pero en el aspecto futbolístico tanto el cómo Fuentes, eran nombres nuevos para el hincha de Nacional. Garbarino se apoyo en el apellido y en el éxito de su padre como Presidente, pero falló en dejar que su “caballito de batalla” sea la figura de Hugo de León.
Cuestionado por su proceder y sin el respaldo esperado, el 10-1 que recibió en contra la Lista 8 golpea muy fuerte el ego de Hugo De León y también pega muy fuerte en nombres que en la interna de Nacional se veían como rivales peligrosos caso Morgan Martínez, Rodríguez Batlle y el propio Magurno y entre todos estos nombres, solo recibieron el apoyo de 700 hinchas. Lapidario. Garbarino y Fuentes salieron a buscar votos inicialmente con una idea la de “mejorar” lo bueno que había realizado Alarcón, y con el paso de las horas, decidieron darle paso a De León que se transformó en la cara visible de la Lista 8 con ataques constantes a la forma en la que Nacional vendía jugadores, generando un clima irrespirable y de bajo nivel.
Sembró las dudas sobre la honorabilidad de los actuales dirigentes, ya que manejo en sus permanentes alocuciones que pretendía que Nacional ganara más dinero y no los representantes, buscando manchar gratuitamente la imagen de Alarcón y sus compañeros. Creo que la votación que fue histórica en Nacional, deja una lectura muy sólida, que los socios no le creyeron a De León, no compartieron la estrategia elegida por Garbarino y que le quitan mucho respaldo de cara al futuro. Seguramente pasará mucho tiempo para que De León pueda volver a trabajar en Nacional, ya que su imagen quedo absolutamente deteriorada y perdió una enorme credibilidad.
También es un golpe para los otros dirigentes ya mencionados que se dejaron seducir por la figura del ex capitán y no fueron capaces de medir consecuencias, y solo les importo buscar el voto.
La gente en ese aspecto fue cruel y les respondió con absoluta contundencia. Garbarino mostró cierta ingenuidad, se dejo seducir por De León y parecía que el candidato a Presidente era el número 6 y no Garbarino. Pensando en el futuro, es una elección que seguramente les dejará mucha enseñanza a los integrantes de la Lista 8, donde se mostro mucha soberbia, poco respeto, y se pensaron que con algunos apellidos “pesados” se podía modificar un ciclo muy exitoso de Alarcón justamente aplicando el estilo inverso al ejecutado por la Lista oficialista. |