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La derrota de Uruguay ante Perú es de los golpes más duros que puede recibir el ambiente del fútbol. Contra la Selección más débil de la Eliminatoria, eliminada hace rato, conviviendo con enormes problemas, renuncias, retornos, comunicados, fuimos y perdimos un partido imposible. Es absolutamente inadmisible perder un juego ante un rival que no se jugaba nada. La lógica indica que después de una derrota de estas, mereces quedar eliminado.
No tenés jerarquía, ni categoría como para aspirar a un Mundial, luego de caer ante Perú, al que dominaste, le generaste situaciones de riesgo, volviste a fallar en la definición y en la hora te dejaron con las manos vacías.
Igualmente la diferencia entre ganar y perder en esta situación era casi la misma. Solo servía ganar y se falló ante un equipo que en 15 juegos, solo ganó 2 (uno a nosotros).
El equipo cayó a la séptima ubicación y el miércoles seguramente con muy poco respaldo y mucha presión, deberá vencer a un rival directo en la lucha por acceder al repechaje como Colombia. Ya se mezclo también Ecuador, lo que hace aun más difícil la posibilidad. Tabaréz señala que debemos ganar los tres juegos, o sea vencer a Colombia y luego ir a Ecuador y ganarle y posteriormente cerrar con triunfo ante Argentina. No pudimos con Perú, como podemos ser tan ilusos de creer que podemos ganar en Ecuador.
Falta clase
La baja de Forlán no se pudo disimular y Uruguay no supo golpear en su momento a Perú y termino perdiendo un juego insólito. Hay muchas cosas para apuntar. Desde la absurda amarilla de Lugano el capitán en una falta lejos del área e innecesaria, hasta la expulsión de Godín, que llevan a que Tabárez deba armar una nueva pareja de zagueros para jugar el choque clave con Colombia. No tenemos equilibrio y siempre aparecen estas situaciones de desborde. El gol de Perú raya lo absurdo. Una pelota que Castillo le reclama a Godín, este la deja hacia atrás, termina en un córner, se marca muy mal y gol. Ni siquiera fue una jugada elaborada del rival.
Luis Suárez debe ser el jugador de más goles en el exterior junto a Forlán en los últimos años, sin embargo con la “celeste” en el pecho no logra encontrar esa tranquilidad para definir. Tabaréz puso un 4-2-2-2 y el equipo no logró un volumen de juego interesante. La ausencia de un creador ya “paspa”. El “Cebolla” Rodríguez es una eterna promesa, tiene una polenta bárbara, pero le falta discernimiento y el equipo no puede depender de su creatividad. El “Malaka” también es muy lagunero y el equipo no tuvo juego claro a pesar de que el volante de Catania intento. Encima Eguren siempre apoyo en forma desordenada y la pelota salía poco limpia y sin la dinámica que se precisan en los tiempos modernos. Tabárez está claro que no ha sido capaz de poner en cancha una formación que genere credibilidad en su juego, y siempre se lo ve temeroso a la hora de plantear los juegos. Encima con Perú su guardo un cambio… Seguramente quedemos fuera del Mundial y sería lo justo, por lo que es nuestro fútbol diario. El caos permanente que vive la Auf, los cambios constantes, la falta de continuidad de proyectos, los discursos diarios de una dirigencia que es absolutamente responsable de la desorganización. Simplemente hay que estar informado y saber todos los cambios que existieron para planificar el viaje a Lima… ¿Planificar..?.
Obviamente que no están solos en este fracaso. El entrenador tiene su gran responsabilidad junto a jugadores que con la de Uruguay en el pecho no rinden como en sus clubes. Tabárez fue muy cambiante en su proceso. Nos vendió la ilusión de jugar con “tres puntas”, duro dos partidos con ese esquema y en la mayoría fue siempre conservador. Ignoro jugadores uruguayos de buen rendimiento y a otros los convoco generalmente tarde. No es un técnico que sacuda, motive y genere un ambiente de Selección. Lamentablemente solo un “milagro” nos salva nuevamente de ver un Mundial por TV. Cansa perder, cansa ser tan mediocres que en una Eliminatoria de 10 países a tres fechas del final estemos séptimos y cuando nos jugamos nuestras cartas, seamos tan “ordinarios” futbolísticamente de perder con el último. Parafraseando una típica frase de uruguayos, lo de la Selección es de “quinta”.
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