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Para Defensor Sporting que cerró el año deportivo de la peor manera posible. Luego de una temporada muy regular y con momentos muy buenos, quedó eliminado de la Copa sin jugar todas sus cartas, perdió increíblemente el Campeonato Uruguayo donde tenía todo tipo de ventaja y encima en la Liguilla quedó afuera de los cuatro primeros quedándose sin Libertadores, ni Sudamericana para el 2009.
Peor cierre, es imposible para un equipo que en la temporada amago a conquistar grandes cosas. Es un golpe muy bajo para una institución muy ordenada, que logro un gran protagonismo en la última década y que iba por su gran objetivo que era el bi campeonato local.
La dirigencia que ahora preside Dante Prato en una nueva administración deberá evaluar todos los pasos que se dieron y corregir los errores importantes que en un equipo del nivel institucional de Defensor Sporting no se pueden permitir. Podemos enumerar desde nuestra visión un montón de elementos que terminaron conspirando contra las posibilidades deportivas.
Defensor Sp. logró una solidez económica e institucional que llevan a que muchos jugadores disfruten de jugar en ese club, paga igual o más que Nacional o Peñarol y en muchos casos es bastante más puntual lo que le da un plus.
Sus jugadores tienen todas las comodidades como para únicamente preocuparse por entrenar, descansar y jugar.
El punto que generó mayor conflicto en la interna de Defensor Sp. y que empezó a generar opiniones críticas para Da Silva fue la famosa revancha por Copa Libertadores con Estudiantes de la Plata. Para ese juego, Da Silva después de perder 0-1 de local y cuando el equipo 10 días antes había sacudido el ambiente futbolístico por la victoria y clasificación ante Boca Jrs. en la Bombonera, decidió dejar fuera de los 11 titulares para priorizar el descanso y apuntar al Uruguayo a Diego De Souza y a Miguel Amado. El 50% del mediocampo del equipo, punto clave para cualquier andamiaje. El jugador que colocaba el equilibrio y el desequilibrante. Esas variantes marcaron un antes y un después. Obviamente que el equipo quedó afuera de la Copa y se cargó una “mochila” de presión por el torneo local que no pudo bancar.
Ganó el Clausura pero dejando dudas de su funcionamiento y nivel en las fechas finales, derrota preocupante ante Tacuarembó en el propio Franzini y luego mientras Nacional estaba metido en las semifinales de la Libertadores con Estudiantes no aprovecho la enorme ventaja que le otorgaba ser el ganador de la Anual. Le dio vida y le salió carísimo. Su técnico en los primeros juegos fue poco ambicioso, respeto demasiado al rival y lo encaro con un solo punta quedando un equipo sin ningún peso ofensivo.
De 15 puntos que disputo con Nacional en ese mano a mano solo pudo cosechar 2, los dos empates iníciales cuando el “tricolor” estaba herido físicamente. Ese fue el golpe de nocáut.
Fue muy duro de digerir el ver como el rival le ganaba de todas las formas posibles, no aprovecho ventaja numérica, el iniciar arriba los partidos, Nacional se transformó en un justo monarca.
Polémicas determinaciones
En medio de las finales llamó poderosamente la atención como se tomó con absoluta naturalidad que Da Silva cerrará su acuerdo para seguir el exterior y que incluso el Preparador Físico, Pablo Placeres y uno de los ayudantes, Daniel Oddine se alejarán del club y viajarán a Arabia. Podan manejar muchos argumentos y seguramente la mayoría sean razonables, pero eso quito al cuerpo técnico y al plantel de la concentración necesaria.
La Comisión Directiva debe aprender de esta situación y buscar que en el futuro se sea más prolijo en la salida de un entrenador. En el medio de las finales, Rodrigo Cabrera el zaguero central fue negociado a Atlético Madrid y tampoco estuvo en la definición. Quebrados anímicamente y físicamente se debió encarar la Liguilla para buscar que el equipo llegará nuevamente a la Copa Libertadores o como mínimo a la Sudamericana. Se nombro a Gustavo Ferrín como técnico y casi sin trabajo salió a dirigir. Después de ganar en el debut ante River el equipo se desdibujo y se quedó sin nada. En el medio se negocio el pase de Pintos y tampoco estuvo para los 2 juegos finales, Curbelo expulsado también se fue a su club de origen, se termino cerrando el año deportivo con todos jugadores nacidos en el club (un gran mérito de la cantera), pero con escaso potencial para revertir resultados. Fue un gran golpe en poco tiempo y se quedó con las manos vacías.
Otro punto que merece apuntarse y que quedó como reflejo de las finales, fue que era una institución (jugadores, técnicos e incluyo a un sector de dirigentes) que no estaban preparados para recibir críticas. Por su propio esfuerzo, en la última década en Uruguay, Defensor Sp recibió muchos elogios y pocas críticas, en estas finales se noto una sensibilidad muy grande de todos los sectores, lo que aumenta que la institución no estaba preparada para este sacudón final. Se molestaron por distintas expresiones de la prensa, que lo tenían al club como un “niño mimado” y por todo lo apuntado mostraron su disconformidad. Sin dudas que no fue el cierre esperado por nadie, existen evaluaciones deportivas, razones tácticas, pero también se falló en el orden institucional y en decisiones que en el futuro sin duda van a cambiar.
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