| Lección de copa |
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Por: Rodrigo Rege
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Federico Beligoy
Líneas: Roberto Reta y Gustavo Esquivel
Racing: 1 Jorge Contreras; 2 Rodrigo Brasesco, 19 Héctor Hernández, 17 Ignacio Pallas, 13 Danny Tejera; 5 Santiago Ostolaza, 16 Federico Vega, 10 Matías Mirabaje, 14 Jean Pierre Barrientos, 11 Líber Quiñónez; 18 Martín Cauteruccio. Director técnico: Ing. Juan Verzeri
Cerro Porteño: 12 Diego Barreto; 5 Iván Piris, 17 Miguel Torrén, 4 Diego Hérner, 15 Luis Cardozo; 2 Julio Irrazábal, 14 Javier Villarreal, 18 Carlos Recalde, 8 Luis Cáceres; 7 César Ramírez y 9 Pablo Zeballos. Director técnico: Pedro Troglio
Goles: 18´ Matías Mirabaje (R), 68´ Martín Cauteruccio (R), 83´Luis Cáceres (CP)
Tarjetas amarillas: 18’ Diego Hérner (CP), 47’ Carlos Recalde (CP), 60’ Julio Irrazábal (CP), 70’ Julio Dos Santos (CP), 76’ Rodrigo Brasesco (R), 85' Gonzalo Aguilar (R), 94' Santiago Ostolaza (R).
Expulsado: 77´ Javier Villareal (CP)
Cambios:
45´- 10 Julio Dos Santos x 15 Luis Cardozo (CP) 60´- 7 Jorge Cazulo x 11 Líber Quiñónez (R) 60´- 20 Ramón Cardozo x 18 Carlos Recalde (CP) 74´- 21 Sebastián Ereros x 7 César Ramírez (CP) 75´- 4 Gonzalo Aguilar x 14 Jean Pierre Barrientos (R) 86´- 21 Néstor Silva x 10 Matías Mirabaje (R)
Tenía que ganar y ganó. Racing cumplió con el primer objetivo en la fase de grupos de la Libertadores. De local no se podían perder puntos, y la Escuelita pasó la primera prueba con nota porque se impuso con autoridad, con el orden táctico que lo caracteriza y dominando gran parte del partido ante un rival que pintaba mucho más de lo que mostró. Un 2 a 1 que confirma el duro escollo que será el equipo de Verzeri para sus rivales de grupo; lo había demostrado en Pacaembú, lo termina de sellar en el Centenario. No cualquiera podrá doblegar a un conjunto que, si hubiera tenido mejor suerte en la puntería, habría goleado.
El primer tiempo fue un monólogo de los auriverdes. Cauteruccio y Mirabaje hicieron y deshicieron a su antojo. El arma letal de la Academia eran los tiros desde afuera, a través de la excelente pegada del 10 académico que tuvo cuatro tiros rasantes hacia el arco defendido por Barreto, proclive a dar rebotes constantemente. El orden constituyó la virtud más importante de Racing, en defensa gran labor de Tejera anulando por completo a Zeballos y Ramírez, mientras que por el medio la marca escalonada y constante de Ostolaza junto a Vega ganaron la batalla en la zona central. ¿Qué faltaba? El gol, porque las chances se creaban pero no se metía la pelota adentro.
La pobre imagen de Cerro Porteño quedó en mayor evidencia con la apertura del marcador por parte de su rival. Una jugada de pizarrón clásica del equipo de Verzeri que no fue estudiada, ya que la Academia siempre tiene un as sobre la manga en las pelotas paradas. Dos errores acumulados en un segundo que desembocaron en la desventaja parcial: ningún defensor paraguayo estuvo pendiente del rebote en el tiro libre, nadie tomó a Mirabaje. Matías no perdonó y tras recibir el pase desde la punta de Barrientos, ejecutor de la falta, definió rasante contra un palo para el 1 a 0 merecido.
Pero Racing no se conformó. Siguió buscando, y hasta lo justo era que estuviera con una diferencia más abultada. Contreras era mero espectador, mientras ni la velocidad de Cauteruccio, ni los remates de Mirabaje, ni los cabezazos de Pallas en el área contrincante podían vencer a Barreto. Troglio captó la falta de creación de su equipo y mandó a Dos Santos a la cancha en el segundo tiempo. En pocos minutos, había hecho más que cualquiera. Fue el hombre que desestructuró un tanto el equilibrio de los cerveceros, aunque su fútbol fue una ráfaga de viento y no un huracán.
Tras un tiro libre de Mirabaje en el comienzo del segundo tiempo que dio de lleno en el travesaño, Cerro creció en el campo; tenía la pelota y comenzaba a inquietar con centros que encontraban a un Contreras en alto nivel. Zeballos lo tuvo de cabeza en dos ocasiones y Cáceres se lo perdió en el punto penal tras gran pase al medio de Ramírez.
El empate estaba a la vuelta de la esquina hasta que llegó el blooper de la noche. El ingresado Cazulo mandó un centro perdido para nada comprometedor, pero Barreto lo hizo decisivo. El arquero salió a buscar la pelota, calculó mal y la hizo rebotar en el cuerpo de Cauteruccio. El balón ingresó casi con una sonrisa en su cara; con todas las chances que Racing había tenido en el partido, llegaba a la tranquilidad de la forma más tonta.
Parecía que el partido estaba terminado, y se venía la noche para el conjunto paraguayo. Las subidas de Cazulo y Aguiar, ambos de buen partido, causaron un dolor de cabeza importante para los marcadores azulgranas, como así también para Beligoy cuyo arbitraje entró en una pendiente sin retorno. El argentino careció de la personalidad suficiente para expulsar a Recalde por una dura entrada a Barrientos, como así también de amonestar a varios jugadores paraguayos.
El ingreso de Ereros permitió suplir la ráfaga de fútbol que había mostrado Dos Santos, que ya estaba desaparecido. Así se llegó al descuento, luego de una jugada donde Zeballos tuvo el gol de cabeza pero Contreras se ganó la foto de portada de los diarios con gran volada. A los pocos segundos, Cáceres se tomaba la revancha al definir con su pierna izquierda en un mano a mano que le dejó servido el pase en profundidad de Torrén a espaldas de Aguilar. |