| Defensores del charco |
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Por Mateo Cortés
Cancha: Estadio Defensores del Chaco
Juez: Enrique Osses
Líneas: Julio Díaz Pardo y Sergio Román
Olimpia: 1 Nicolás Peric, 14 Mariano Uglessich, 5 Rubén Maldonado, 3 Julio César Manzur, 20 Pedro Vera, 21 Diego Gavilán, 6 Derlis Orué, 24 Richard Ortiz, 16 Juan Ferreyra, 19 Nelson David Romero y 9 Luis Caballero. Director técnico: Luis Cubilla.
Defensor Sporting; 1 Martín Silva, 22 Damian Suárez, 4 Mario Risso, 3 Walter Ibáñez, 18 Sebastián Ariosa, 14 Eduardo Aranda, 8 Miguel Amado, 15 Diego Rodríguez, 7 Diego De Souza, 16 Ignacio Risso 11 y Rodrigo Mora. Director técnico: Pablo Repetto.
Goles: 50’ Rodrigo Mora (D), 85’ Juan Ferreyra (O)
Tarjetas amarillas: 14’ Luis Caballero (O), 52’ Ignacio Risso (D), 64’ Julio César Manzur (O), 68’ Mariano Uglessich (O), 76’ Rodrigo Mora (D), 87’ Pedro Vera (O)
Cambios:
45’ Cristian Bogado x Diego Gavilán (O) 67’ Blas Cáceres x Richard Ortiz (O) 72’ Adrián Argachá x Ignacio Risso (D) 76’ Danilo Asconeguy x Eduardo Aranda (D) 80’ Adrián Luna x Rodrigo Mora (D) 84’ Diego Darío Figueredo x Luis Caballero (O)
Defensor Sporting comenzó con buen pie en la Copa Sudamericana. A la victoria de hace un mes atrás, ahora le sumó la clasificación a la segunda ronda de la misma. Justamente, aquel triunfo por 2 a 0 en el Estadio Centenario le permitió a Defensor afrontar el encuentro ante Olimpia con una tranquilidad que sólo un resultado favorable de esas características le podía dar.
Es que Olimpia fue muy poco aquella noche, pero esta vez el conjunto paraguayo llegaba al partido de vuelta con técnico nuevo, nuestro compatriota Luis Cubilla, quien había consumado un empate y una victoria desde que asumió en el Decano. De todos modos, el desarrollo del partido le devolvió la tranquilidad a Defensor.
El primer tiempo fue opaco, tirando a muy oscuro. Olimpia ni cerca estuvo de poder emparejar el marcador global. Todos imaginamos ver al equipo paraguayo volcado al ataque y buscando el gol tempranero para ponerse a tiro y sembrar serenidad. Pero esto no sucedió: tan solo dos oportunidades tuvo Juan Carlos Ferreyra, pero en la primera oportunidad se cayó, y en la segunda Ibáñez se recompuso y quitó.
Ese fue el primer tiempo. Defensor fue llamado a su juego. Manejó el partido con paciencia y le entregó el balón a Olimpia para que este último la maneje, pero el hecho de no tener un organizador que maneje los tiempos del partido, transformó esto en un punto en contra para el conjunto paraguayo.
El segundo tiempo fue similar, hasta raro se podría decir. Hasta ahora, aquellos que presenciaron el partido, deben estar esperando que Olimpia se vuelque al ataque para empezar a descontar la desventaja producto de la victoria Violeta en Montevideo.
Cristian Bogado fue el elegido por Cubilla para cambiar la pisada, pero antes que el volante ofensivo toque su primer balón, Rodrigo Mora convirtió el gol de Defensor que terminó definitivamente con la ilusión de Olimpia. Ilusión por así decirle a lo que Olimpia demostró en el partido, ya que en ningún momento procuró el arco rival con la tenacidad que la ocasión demandaba.
Es más, la pasividad de la defensa del conjunto de Cubilla fue llamativa: Mora recibió el balón sobre el sector zurdo y con la pelota en sus pies, encaró y luego quebró hacia adentro, juntando a los dos zagueros que no pudieron con su habilidad y dejaron el espacio para que el delantero remate, venciendo al arquero Peric.
De aquí en adelante, el partido fue puro bostezo. Mucho más interesantes fueron los momentos en los cuales el juez no supo si suspender el partido o seguir arriesgando la cabeza de algún jugador, expuesta al impacto de algún proyectil, léase botellas con líquido adentro, peligro.
Y eso fue lo más peligroso de Olimpia. Más allá de dos remates de afuera del área efectuados por Bogado, ambos contenidos de buena forma por Silva, y un cabezazo de Caballero que Ariosa salvó en la línea, lo más peligroso de Olimpia fueron las botellas que lanzaron sus simpatizantes al campo de juego.
Para el final, llegó el gol de Olimpia, aquel que todos imaginamos que iban a buscar desde el principio, pero llegó en el epílogo del partido. El autor del mismo fue Ferreyra, que gracias a su buena ubicación y a su oportunismo, se encontró el balón que acababa de impactar en el palo. Fue cuestión de cabecear y dirigir su testarazo a portería, ya que Martín Silva, a pesar del esfuerzo, no llegó.
Así terminó el encuentro entre Olimpia y Defensor, un gol por bando, lo que significó la clasificación de los dirigidos por Pablo Repetto a la segunda fase de la Copa Sudamericana. Lo más importante de Defensor fue el juego colectivo que tuvo el equipo a la hora de defender, ya que, si bien Olimpia nunca fue incisivo ni punzante en sus ataques, Defensor directamente eliminó a los creadores del Decano. |